El que predicó a los espíritus encarcelados fue el Espíritu Santo por medio de Noe a los antediluvianos cuando estaban en vida.
Después que una persona muere, no tiene oportunidad de ser salvo. La única oportunidad es mientras la persona vive.
Isaías 38:18-19 Porque el sepulcro no te celebrará, ni te alabará la muerte; Ni los que descienden al hoyo esperarán tu verdad. El que vive, el que vive, éste te confesará, como yo hoy…