La salvación nunca ha sido por la ley, siempre ha sido por la fe. Los que obedecían la ley de Moises que era simbólica del Mesías lo hacían teniendo fe en que el cordero simbolizaba al Mesías Jesús que es nuestro verdadero redentor. Los que no tenían fe simplemente no mataban ningún cordero.
En el caso de Caín y Abel podemos ver claramente que Dios rechazó a Caín porque quiso salvarse por sus obras en vez de por la fe en el cordero:
Génesis 4:3-5 Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda á Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de su grosura. Y miró Jehová con agrado á Abel y á su ofrenda; Mas no miró propicio á Caín y á la ofrenda suya. Y ensañóse Caín en gran manera, y decayó su semblante.
Los que permanecemos en la fe debemos de obedecer a Dios. Si Dios nos pide el sábado no seamos como Caín trayéndole el domingo. Dios pidió un cordero, sin embargo Caín trajo de sus mejores frutos y Dios lo rechazó.
El Apóstol Pablo dijo que la fe se demuestra por la obediencia a la ley de Dios:
Romanos 3:31 ¿Luego deshacemos la ley por la fe? En ninguna manera; antes establecemos la ley.
El que dice que tiene fe y al mismo tiempo no guarda la ley es un mentiroso:
1 Juan 2:4 El que dice, Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y no hay verdad en él;