Mi nombre es Rogelio Prestol. Nací en República Dominicana, Santo Domingo y soy ciudadano de Estados Unidos, Florida desde la edad de 14 años. Tengo una esposa y un niño.
Soy programador de la tecnología .NET de Microsoft y me dedico a la ingeniería de programas para Windows y la Web. He trabajado para varias compañías durante mi vida proveyendo mi servicio en sistemas de informática.
Abandoné la Iglesia Adventista por voluntad propia en el año 2003 cuando descubrí que ellos son culpables de la apostasía global que se está llevando a cabo bajo el nombre de ecumenismo. Desde entonces, ayudo enseñando a otros las profecías de la Biblia y amonesto a todos a abandonar toda organización religiosa que no obedece a Dios.
Fui adventista desde la edad de 3 años hasta la edad de 24 años. Desde entonces, he proclamado el evangelio por mi propia cuenta sin afiliación alguna con las religiones de este mundo. Mi pasión es predicar el evangelio de Dios y enseñar a otros acerca de la vida futura por venir.
Esta página la tengo desde el año 1999 cuando solo tenía 19 años de edad y aun era miembro de la Iglesia Adventista. Claro, desde entonces he hecho muchos cambios a la página web.
Aunque abandoné la Iglesia Adventista, no he abandonado mi fe que sostengo con la biblia. Mi conciencia está bajo el control de Dios y hago lo que mi conciencia me dicta que es lo correcto.
En breve resumen, esto es lo que creo y lo que espero:
Fuimos creados por Dios para que vivamos eternamente pero hubo una interrupción de dicha vida por causa de nuestra desobediencia. Dios perdonó al hombre por el sacrificio de su Hijo Jesús que murió en reemplazo de la paga de nuestros pecados (transgresiones).
Todo el que quiera ser salvo solo tiene que aceptar el sacrificio de Jesús, confesar sus pecados a Dios para ser perdonado, y luego obedecer la ley de Dios para no pecar más. Todos los salvados vivirán una vida feliz eternamente sobre esta tierra literalmente en carne y hueso.
Los que están muertos serán resucitados para que también vivan la vida eterna.
No hay otro nombre dado a los hombres en el cual podamos ser salvos; el nombre de Jesús.
Para ver más detalladamente todo lo que creo, tómese la libertad de navegar los temas en este sitio.